Espero que te encuentres bien y que estés disfrutando de estos últimos días de Agosto.

Yo estoy a punto de irme al aeropuerto para volver a casa después de haber disfrutado de un par de semanas de vacaciones en Italia, mi país natal. Han sido unos días muy intensos, con muchos abrazos a amigos y familiares queridos: un viaje lleno de emociones, de momentos inolvidables y también una gran ocasión para hacer introspección.

Italia es el lugar en el que me he criado, he vivido y experimentado muchas cosas, con lo que volver aquí para mí es, a menudo, un momento para poner mi vida en pausa, tomarme un descanso y dejar que los recuerdos aparezcan. Por esta razón, hoy estoy muy animada para compartir contigo algo muy personal y relacionado con mis orígenes.

Cada vez que vuelvo a Italia mis padres me acogen en su casa, la misma en la que me criaron junto a mi hermano y mis hermanas. Es una casa en el campo en las afueras de la ciudad, lo suficientemente grande lo para una gran familia de 10 personas. Una gran familia en la que, mientras crecía, tenía que colaborar y hacerme valer para casi todo.
Para mí, fue un gran aprendizaje y soy consciente de que ha sido una experiencia poco común si lo comparo con gente de mi edad. Cuando éramos pequeños, pasábamos la mayor parte del tiempo fuera de casa: en el jardín, en el huerto y en la casita de madera que mi padre (un profesor en biología) y mi abuelo (un electricista jubilado) habían construido juntos y en la que mi abuelo criaba gallinas y conejos. Tengo muchos recuerdos bonitos de estos momentos al aire libre.

el granero de mi casa lucirmás

En estos días he vuelto a pasar bastante tiempo en el jardín de mis padres; es un jardín bastante salvaje, un lugar sostenible, donde la naturaleza es libre y la mayoría de las plantas crecen sin ser coartadas. Un aspecto peculiar en este jardín es que las plantas tienen nombres. Por ejemplo, hay una Lantana que tiene mi nombre, Lucia, un peral que se llama Eva, como mi sobrina, y muchos más. Fue una idea de mis padres: los dos estudiaron biología y querían que apreciáramos las plantas como seres que son: fueron para mí y mis hermanos los primeros embajadores de una vida respetuosa con la naturaleza.

lantana y peral con nombres

Recuerdo que, cuando era niña, mi padre trabajaba en el Instituto Botánico de Ferrara y, enfrente, había un gran parque con muchas variedades de árboles. Cuando íbamos allí con él, nos explicaba muchas anécdotas sobre los maravillosos mecanismos de la naturaleza. Se trataba de un modo para descubrir cosas mezclando la teoría con la práctica y la naturaleza era nuestra maestra de vida. Yo me quedaba asombrada con las increíbles soluciones de diseño que las plantas utilizaban para resolver cualquier problema. Fueron las primeras experiencias que me ayudaron a entender que la forma y la función tienen que ir de la mano o, como bien dijo el arquitecto Louis Henry Sullivan “La forma sigue a la función”.

Mi visión sobre las plantas y la naturaleza estaba formándose. Ya no eran solo maravillas de incuestionable valor estético, sino fuentes de soluciones y sabiduría para los problemas de nuestro tiempo. Lo que siempre me ha fascinado es la idea de que las plantas, en general, no desperdician energías, y usan una solución para resolver más de un problema. En sus funciones vitales no malgastan ni un ápice de su energía en acciones o movimientos que no sean realmente fundamentales. La naturaleza, y las plantas en particular, son una inmensa fuente de inspiración.

naturaleza como inspiración lucirmás

En estos momentos, en el jardín y en los paseos por el campo en los alrededores de la casa de mis padres, he vuelto a saborear esta atmósfera, la emoción de mirar y descubrir las cosas con los ojos de un niño. Ver a mi abuelo construir y cuidar el huerto, pasar largas tardes de verano hojeando libros llenos de maravillosos dibujos botánicos, charlar con mis padres en el jardín y en el parque o visitar el huerto botánico. Estoy segura de que influenciaron muchísimo mi camino hacia lo que es hoy en día mi trabajo.

He disfrutado mucho este año de mi visita a Italia. Las vacaciones son el momento ideal para volver a conectar con el mundo de las ideas y con la creatividad. Y este año han sido también una ocasión de volver a mirar de cerca el origen de mi pasión.

Lucia